El tope
El tope, ese invento del hombre blanco que tiene como fin en la vida detener por unos segundos a los automóviles, motos, bicis...
No puedo negar que muchos de ellos son prácticamente montañas que dañan la suspensión de los carros (sobre todo de aquellos fabulosos carros achaparrados llamados deportivos) o que fueron creados por los mismo vecinos y no cumplen con la forma y medidas estándares, o que dentro del tope hay un bache (tema para otra ocasión).
Sin embargo cada tope llegó a este mundo con una misión en la vida: hacer bajar la velocidad de quien transite por esa calle (ya sea carro, moto o bici), para que los peatones puedan cruzar. Si dama/caballero, esta y cualquier CIUDAD está formada por sus habitantes que son personas con extremidades superiores e inferiores que tienen la libertad de transitar a pie por los espacio públicos (o al menos así debería de ser).
Seamos conscientes que todos somos peatones en algún momento del día, el ser ciclista, motociclista o automovilista no es más que el mismo peatón conduciendo algún medio de transporte ¿de acuerdo?
Lo cierto es que esa
línea convexa que vemos en la calle, rara vez significa hacer un alto en
nuestra vida. No somos conscientes de su función, lo sentimos como un
bulto o estorbo, hasta nos molestamos que haya tanto maldito tope en la
ciudad.
Pero ¿alguna vez has pensado que es el efecto a una causa?
El tope no existiría si fuéramos conscientes que en esa selva de concreto habitan seres vivos como nosotros que tienen la necesidad de desplazarse de un lugar a otro como nosotros. Lamentablemente el controlar un vehículo (cuyo fin es transportarnos de manera veloz) nos da un poder inimaginable, la sensación de cruzar calles sin siquiera ver que un peatón va a cruzar.
Y esto no es lo peor, la solución (hablamos del tope, el tope NO es el problema) se ha convertido en un instrumento de los conductores, usándola de rampa propulsora con el fin rebasar al otro o no dejar pasar al peatón.
Seguro has estado en esta situación: Eres un peatón intentando llegar a tu destino, debes cruzar una calle transitada pero que no cuenta con semáforo. A veces te encuentras con un samaritano conductor que te cede el paso.
Hoy no es tu día, más de 10 autos y nadie se detiene, afortunadamente alcanzas a ver un tope que será tu aliado, te aproximas a él, es vital la distancia a la que te coloques para tener tiempo de cruzar entre carro y carro y que no te atropellen.
El tope te ayudará a detener algún auto (de los que no lo ocupen como rampa claro) por algunos nano-segundos y así podrás aventarte cual kamikaze para cruzar la calle, al conductor no le quedará más que frenar sobre todo si a ti se unen más peatones.
Consejo: Ponte en los zapatos del peatón, cada que veas un tope seguro hay una escuela cerca o es un cruce complicado y hay personas que quieren cruzar. Cede el paso, la mayoría de los peatones te lo agradecerá con una sonrisa. Además si cruzas con calma un tope igual y le haces un favor a la suspensión de tu carro. En cuanto a ciclistas y
motociclistas
siéntanse
con la responsabilidad de un automovilista y tomen las mismas precauciones con los peatones.
P.D. El tope es un indicador de alto, pero si no lo hay de igual forma es bueno detenerse en los cruces. En otro capitulo hablaré acerca del cruce peatonal aún sin tope (si, si, también sucede que los peatones intentan cruzar en donde no hay tope!)
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